El emprendedor estuvo en el II Ceuta Tech Summit para contar su experiencia en Bolsa y poner de ejemplo a sus padres, quienes le enseñaron «el poder de la especialización»

Josef Ajram dejó la universidad cuando le dijeron que no iban a enseñarle a invertir porque «es una lotería». Era 1999. Este emprendedor, cuyo nombre es ampliamente reconocido a día de hoy en el sector empresarial, abandonó la facultad y se fue día tras día a la Bolsa de Barcelona hasta que obtuvo su primera oportunidad «con la única experiencia de ser repartidor de Telepizza». Desde entonces, no ha dejado de emprender, algo que «es su pasión». Así lo contó en su intervención en la primera jornada del II Ceuta Tech Summit, el evento de emprendimiento que se celebra en la ciudad autónoma.

Al inicio de su intervención, Ajram aseguró sentirse emocionado por las interacciones que tuvo en el entorno del Ceuta Tech Summit, donde observó «la pasión que hay en el mundo de las startups». A continuación, pasó a contar su ejemplo de vida y emprendimiento.

Hijo de padre sirio y madre española, Ajram aseguró que sus progenitores, ambos pediatras, le enseñaron que «si tienes un objetivo y te lo curras, puedes conseguir cualquier cosa que te propongas». Para el emprendedor, la primera lección que le enseñaron sus padres fue «el poder de la especialización».

«Solo te quedan ocho horas al día para hacer lo que quieres»

Otra de las frases que marcó la vida de Ajram fue escuchar que «lo máximo a lo que vas a poder aspirar va a ser a ser propietario de un tercio de tu vida». Para el emprendedor, tener un trabajo de cuarenta horas semanales, unidas a las 8 horas de sueño necesarias, es renunciar al 66% de tu vida. «Solo te quedan ocho horas al día para hacer lo que quieres», explicó.

Al hacer esa reflexión, a finales de 2001, Ajram abandonó el trabajo fijo que tenía en una agencia de valores de inversión en Bolsa y se lanzó a ser emprendedor autónomo, «con el objetivo de ser dueño de mi vida».

Aprender de la derrota

Desde entonces Ajram ha encadenado más de dos décadas invirtiendo en Bolsa, de donde saca una lección sobre la derrota. «Lo más difícil es aprender a perder, porque la sociedad está encaprichada con ganar. La Bolsa me enseñó a perder. Todo estamos preparados para perderlo todo», avanzó. «Me he equivocado 32.000 veces en mi vida en la Bolsa, pero lo más importante es analizar los porqués y aprender», sentenció.

Durante su intervención, el emprendedor también habló de su pasión por el deporte, algo que le ha ayudado a triunfar en el sector empresarial al enseñarle a gestionar la carga mental. Ajram, atleta de resistencia con participación en varias ultramaratones, afirmó que «nuestra mente es nuestro mayor saboteador», algo que aprendió preparándose para el deporte de resistencia y que aplica a diario en sus negocios.